Ella era profesora de Historia. Y yo la veía solamente los miércoles. Eran los mejores miércoles y los mejores días.
Después yo la veía más seguido.
Conversábamos y fantaseábamos. Ella dijo que conmigo se sentía como una adolescente esperando a su novio. Yo hice lo posible por no creerme ese pequeño cuento. Estaba claro: era mi profesora.
Aún la veo. Es una gran amiga. Y tiene novio.