Bonitos años aquellos. Y aún mas bonita ella.
Ella me decía niño. Yo le decía Señorita. Era una combinación interesante. Ella tenia enamorado y luego él la dejó. Yo tenía un amigo, él era su enamorado.
Yo le daba mis poemas en papelitos arrugados. Ella me dio su amistad.
Fue la única mujer que llegue a amar a la vez que se convirtió en la mejor razón para escribir y sacar rarezas de mi cabeza.
Hace más de un año que veo su rostro en la luna.
Es más hermosa. Y yo sigo plasmando su belleza en los versos que salen en medio de locuras.
De: SirPoeta
