Hace tiempo que mi vida no es mía.
Hace tiempo que mi vida no es mía, sino la procesión de decisiones ajenas que la moldean, aprietan, restringen y limitan como tal. Y, por lo tanto, no es mía.
Lo único que me queda como mío es la poesía.
Que a veces es calco literal y sin rima de mi día a día, de aquellos atardeceres pasados sin compañía.
Y el pasado, la nostalgia, los recuerdos, la melancolía.
La melancolía de saber que hace tiempo mi vida ya no es mía.
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