Sonriendo lo dijo todo. Hermosamente recostada, su cuerpo brillaba en la oscuridad. Su cintura prueba la complejidad de ideas que provoca una curva. Una débil franja de cabello cubría parte de su rostro la cual invitaba a ser descubierta. Una mejilla se mostraba tentadora, una curiosa oreja aparecía y sin aviso la mordí lentamente; el aroma de la belleza durmiente me llenó. Como para enloquecer un haz de luz mostro sus labios; susurre una petición. Me acerque nuevamente y sonriendo lo dijo todo.
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