Hoy abracé una nube. Fue sentir todo lo que los poetas han descrito en medio de desvaríos, depresiones, desesperaciones, decepciones, locuras, ataques de ira y despecho a lo largo de los siglos; en un solo abrazo. El frio depresivo estado de ánimo me abandono, retiro sus gélidas tropas de mi dominada mente. Mismo instinto animal de supervivencia me lleno, y verte me completo. Así que decididos el coraje y el valor, traidores de antaño, regresaron buscando convencerme que vivir solo significa morir por un motivo.
Hoy abracé una nube. Solo puedo decir que es indescriptible sentir como se desvanece en mis brazos. No la vi, me limite a tenderme sobre ella. Respirar. Volverme y regresar a perderme en su suavidad. El cielo estaba más cercano que nunca, tal vez por eso el corazón se agitaba, la sangre fluía hirviente y la cabeza a punto de ebullición perdía orientación.
Hoy abracé una nube. Mañana se lo contaré al mundo y muchos no me creerán. Y miles me envidiarán. Y otros miles intentarán abrazar una nube.
