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[#tefy]

Hoy abracé una nube. Fue sentir todo lo que los poetas han descrito en medio de desvaríos, depresiones, desesperaciones, decepciones, locuras, ataques de ira y despecho a lo largo de los siglos; en un solo abrazo. El frio depresivo estado de ánimo me abandono, retiro sus gélidas tropas de mi dominada mente. Mismo instinto animal de supervivencia me lleno, y verte me completo. Así que decididos el coraje y el valor, traidores de antaño, regresaron buscando convencerme que vivir solo significa morir por un motivo.

Hoy abracé una nube. Solo puedo decir que es indescriptible sentir como se desvanece en mis brazos. No la vi, me limite a tenderme sobre ella. Respirar. Volverme y regresar a perderme en su suavidad. El cielo estaba más cercano que nunca, tal vez por eso el corazón se agitaba, la sangre fluía hirviente y la cabeza a punto de ebullición perdía orientación.

Hoy abracé una nube. Mañana se lo contaré al mundo y muchos no me creerán. Y miles me envidiarán. Y otros miles intentarán abrazar una nube.

Ella

Sonriendo lo dijo todo. Hermosamente recostada, su cuerpo brillaba en la oscuridad. Su cintura  prueba  la complejidad de ideas que provoca una curva. Una débil franja de cabello cubría parte de su rostro la cual invitaba a ser descubierta. Una mejilla se mostraba tentadora, una curiosa oreja aparecía y sin aviso la mordí lentamente; el aroma de la belleza durmiente me llenó. Como para enloquecer un haz de luz mostro sus labios; susurre una petición. Me acerque nuevamente y sonriendo lo dijo todo.

Tipo

Era un buen tipo, saco verde jaspeado. Caminante errante e inconsciente. Jugador de mala gana y actor de mala paga. Pecador de oficio y salvador de vocación. Escritor de angustias, cantor de tragedias y poeta de las mismas. Las fuentes avisan que nació al pie de la muerte misma; ella lo dotó de una lengua melosa junto con el don de causar dolor. Mientras que la gracia divina se hizo presente regalándole una conciencia, lo suficientemente viva como para protegerlo de sí mismo.

Era un buen tipo. Él no sabía quién era o qué era. La simpleza lo rodeaba y la inocencia mezclada con ingenuidad lo cubría. Manto que el mundo se encargó de romper. Es increíble que algo tan débil pueda proteger algo tan poderoso. El tiempo oxidó sus sentimientos, las mujeres se encargaron de mostrarle un mundo mejor, las ideas lo atormentaban y el deseo, casi siempre cruel, se encargó de mantenerlo en la locura. La necesidad de experimentar cada sensación se hizo más fuerte; el cuerpo no respondía a sus órdenes, vibraba en consecuencia a sus acciones que su rostro, algo que no había dejado la niñez, mostraba con sonrisa malévola y satisfactoria. Sus objetivos empezaron a rebasar dimensiones de tiempo-espacio, sus afrentas asomaban los cielos y no cabían en el infierno, cuestionó a su formador, y deseo la destrucción. El seol mismo lo rechazaba; no había mayor satisfacción y tortura que ser él. Un buen tipo.

Poesía

Poesía.

Difícil ella.

Ligeros versos. Ambiguamente hechos; atrayendo los más dulces sueños a la vez que forman tormentosas pesadillas.

Poesía.

Incontables formas de leerte y pocas de poseerte.

Estrofas tan melodiosas como estridentes. Turnándose el gusto de atraparte, llevando tu mente a un nirvana atemporal.

Poesía.

Ilógica pura con razón total.

Metafórica vida que llevas. ¿Quién soy para cuestionar tu existencia? Sigue oculta e incomprensible, engañando con vanas interpretaciones a unos y con falsas verdades a otros.

Poesía.

Deliciosamente adictiva.

Estética en todo tiempo. Desde la forma condenada a ser escrita, de nacer en hojas perfumadas hasta agonizar en medio de papeles arrugados, aún para siempre sigues siendo bella.

Poesía.

 

Tú eres poesía.

Carta desesperada

Tengo dudas.

Dudo que todo sea real. Que tú estando ahí tan bella como siempre no te desvanecerás dejándome con el último aliento, justo cuando las fuerzas se acaben en ordenar a estos cansados pulmones dar un suspiro más, que de pronto todo se oscurezca y sintiendo una mano sobre el hombro junto con una voz que parafrasea: “Esto nunca pasó”.

Dudo que todo esto no sea parte de una matrix, manipulada por el cruel destino que se jacta de mis desgracias y me lo recuerda constantemente. Dudo que mi corazón lata y que no simplemente es un tamborcito melodioso que un mini-yo está tocando. Que tal como “yo” se cansaría y dejaría de tocar para ti. Dudo que pueda sentir algo aparte de ciertos ataques respiratorios y placer al sufrir ajeno.

Dudo que todo cambie tanto como dudo que vos cambies.  Dudo que haya respuesta completa al menos a una de mis dudas. Dudo que me respondas.

Dudo que escribirte sea una buena idea ya que como las anteriores temo que caiga en el fracaso. Dudo que pueda llorar de verdad, no sabía que botar esas gotitas por los ojos se había vuelto tan complicado.

Dudo que te interese esto y dudo que dude.

Dudo que tenga valor y todas esas demás cualidades que me atribuyen. Solo veo a un chico raro que se desfoga con lapicero gastado y hojas reusadas. Dudo que después de morir “descanse en paz”. Al igual que dudo que algún supuesto infierno pueda hacerme pagar mis pecados.

Dudo de lo poco que siento y pienso. Y pues, oye, tú me has hecho dudar.

Creaste la más grande, espantosa e imponente duda, esa de la que a todos les va tocar sufrir, esa que sigue a un grande, espantoso e imponente, no.

[Electroencefalograma] I : La Chica B.

Bonitos años aquellos. Y aún mas bonita ella.

Ella me decía niño. Yo le decía Señorita. Era una combinación interesante. Ella tenia enamorado y luego él la dejó. Yo tenía un amigo, él era su enamorado.

Yo le daba mis poemas en papelitos arrugados. Ella me dio su amistad.

Fue la única mujer que llegue a amar a la vez que  se convirtió en la mejor razón para escribir y sacar rarezas de mi cabeza.

Hace más de un año que veo su rostro en la luna.

Es más hermosa. Y yo sigo plasmando su belleza en los versos que salen en medio de locuras.

Musa Eterna

De: SirPoeta

Psicosis

Mirada penetrante con ojos desorbitados. Caminando en círculos, mareado, sin haber bebido alcohol alguno. Recitando frases preparadas. Con semblante caído, pálido y cabello, para variar, revuelto, desordenado como sus ideas. De rato en rato se pasa la mano por la cabeza y sus ojos leen en la nada. Se detiene. Maquina por fin un plan; ya era hora que pensara. Se agacha y sus ojos rojos ahora, recorren el cuerpo que alguna vez deseo. Algo se le escapa de la boca; aparte de la sangre; una frase. Aclara la voz casi quebrada, limpia con su lengua las gotas rojizas y habla. Dice débilmente, al mismo tiempo que se pierde en la garganta de su víctima… “Te  Quiero”

Aun no se que le paso al Sir.

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