El Diario de Charlie Simons

04/06/2010:

♫Nos quieren transoformar. No lo lograrán. ¡No! ¡No lo lograrán!♫

La música te calma, te deja mejor después de haber tenido de aquellos desbalances emocionales. Hoy he tenido que decidir entre ir o no ir a la playa y, francamente, la playa no me gusta. Creo, más que todo, que es por la situación. Jugar monopolio, jugar a los bolos e ir a la playa son cosas que uno hace en familia o con amigos. Yo no sé con quiénes estoy aquí. Claro, Carlos será la excepción, con él hay confianza de hacer lo que nos plazca a nuestro modo. Pero qué hay de papá? Qué hay de esa señora? Qué hay de mi tío que no me conoce y cree que nunca he visto el mar?

No sé. Debería hablar con la Srta. S para que ella me ayude. Quiero soltar cosas. Quiero gritar. Quiero regresar. Necesito apoyarme en ella, tan dulce.

Mierda, ni escribir bien se puede. Joder, vuelvo luego.

19/05/2010:

Me encontré con Carlos y por fin pudimos hablar largo y tendido. No supe por qué salió de la clínica de esa manera.

De todas maneras, supongo que ahora entiende que necesito alguien que me cuide de mí mismo, que no me deje jugar con el revólver.

También nos enteramos de que Gustavo Cerati está muy mal. Ambos somos hinchas de Cerati. Pero siempre decimos que quien se mete con el cigarro tiene la culpa de lo que le puede pasar por el consumo del mismo. Dicen que se drogaba. Muchos rumores. ¿Cómo era Cerati? ¿Por qué se puede morir justo hoy día?… cuando estoy lejos de con quienes me gustaría sufrirlo.

No importa. Carlos ya hizo una broma. Ya me ha hecho reír. Algún día les presentaré a Carlos, mi mejor amigo. Pásenme un espejo.

16/05/2010:

Me enteré hoy que Carlos está en España. Dicen que se fue hace más de dos meses y no quería que me enterara. Huevón.

Ayer, que me averigué su número de teléfono, lo llamé. Nos pusimos a moquear los dos. Le dije que era un maricón y que debió avisarme.

Pensé que me había quedado solo por un instante, pero luego, al llegar a casa, Pedrito me sorprendió con que me prestaba la plata para poder ir. Sabe que no puedo estar así nada más, que la conexión con Carlos es tan fuerte por el lado de cada uno que él también debe estar mal. Un malestar que nos llevaría a la degradación.

Lo siento, me voy. Ya están llamando a los pasajeros.

31/01/2010: Día de días de días en depresión:

Ver la película peruana El Acuarelista me ha hecho mal. Me ha hecho muy mal, y creo que he ese ha sido el efecto por ser una buena película. Una buena película que hace mal. Carajo.

Me ha dejado pensando en mi propio concepto del arte. Y es tal vez por eso, que he dudado de si soy un artista. Natalia me lo dijo, y yo le creí, y yo le creo todo lo que dice, pero cómo saber qué es cierto cuando ella no está.

Mi mente me hace malas jugadas, mi mente juega conmigo, con mi estabilidad e “integridad”. La jodida incertidumbre, de lo que se trata todo esto, de esperar y de encontrar. Pensamientos abrumadores de una noche muy caliente que me atacaron desprevenido fueron los que ahora me dicen y me interrogan para que responda si de veras soy artista. Creo que he venido hasta donde estoy ahora para escucharla, para poder escuchar que me diga que sí, que lo soy y que me ama, que es más importante.

Dónde estás, Natalia? Dónde estás?

El Acuarelista es una buena película. El Acuarelista es una maldita película que me hizo dudar y me ha hecho darme cuenta de cosas y dudar de otras.

¿Yo soy un artista?¿ Qué es el arte? ¿Dónde está Wilde cuando uno lo necesita?

19/01/2010: Día del concierto de Metallica:

Hoy que he tenido que mirar por la ventana de mi habitación i he visto el cielo con cierta neblina, he comprendido por qué, a pesar de mi sonrisa -sincera, que es lo más raro- me siento un poco triste :-( . La cuestión es que hoy toca Metallica en el estadio de San Marcos i yo podré escucharlos, pero no por estar en el concierto, sino por estar viviendo afuera de la universidad. Qué lata. Saber que están ahí i no poder ir. No importa. Esas cosas pasan. Y si no se repite… bueno, qué se va a hacer.

Los revendedores han llegado, pero yo no puedo abandonar mi madriguera de esa manera, tengo que estar aquí para cuando el malestar llegue i para cuando no tenga cómo remediarlo. Afuera sólo soy una masa de verguenza entre animales con un tique. Conchasumare, Metallica está acá i no la veré. :-(

17/01/2010: Encuentro con SirPoeta [Lord]:

Los domingos se han hecho para descansar i también se han hecho para poder dormir la resaca tranquilo para luego ir al mercado i tomarse su caldo de gallina levanta muertos. Lord parece no haberlo entendido i ha venido a buscarme “temprano en la mañana” cuando para mí no hay temprano en la mañana.

Lo único bueno que puedo sacar de esto es proponerle lo de mis dichosos proyectos literarios que hasta ahora no logro concretar. Pero no, me caga al instante, me dice que sí que es lo peor, me dice sí sin saber qué cosa le iba a proponer, en pocas palabras se pasa por los huevos mi proyecto i qué chucha si es literario o no. Él viene, i me lo dice así nomás, a devolver un libro i punto, que es, en clave, que viene a conversar de mucho más. Pero, claro, no de mis propuestas, esas no.

Rápidamente me saca de mi crib, de mi hueco, de mi madriguera i me lleva a caminar porque sabe que una buena caminata me afloja la lengua i ver a la gente pasar me aburre tanto que le tengo que prestar atención. Empezamos con lo de siempre, lo general, para pasar a lo particular, a lo medular, lo más importante i lo que de veras ha sido el motivo de su visita. Me dice de su academia i yo le digo de mi trabajo. Me dice de sus estudios i yo le digo de mis amigos. Me dice de su rutina, le digo de mis renacimientos, i por fin, casi al final, me cuenta i me conversa de sus amores combinados todos por la misma chica. Y aquí la cosa se pone medio cursilona i filosófica, pero reconfortante también, porque entre tanto amor cambiante, amor mutante, amor transformer, le hablo libremente de mi amor por Natalia i que qué rico es que pueda escucharme decir todo eso i tan lindo i tan desesperado como si estuviera cerca a un ataque, a una catarsis serial, por fin escuchar esas palabras salir de mi boca i sentirlas reales. Malditamente reales.

Ni cuenta nos dimos que nos botaron de Metro, ni cuenta nos dimos que nos botaron de aquel paradero, ni cuenta nos dimos que las horas pasaron bruscamente i ni cuenta nos dimos que ya, esta vez, sí somos amigos.

16/01/2010: “Día del agarre” según las cadenas del Messenger

Después de largos meses sin computadora, por las complicaciones de siempre, he tenido que recurrir a unos viejos i conocidos amigos que desde hace tiempo tenía guardados en un cajón del escritorio: mi lápiz i mi papel.

Hace mucho que no cojo plata i me voi al quiosco de los periódicos. Es como con los libros, no es igual leerlos por internet que tener el libro o el material que desprende ese olor a hoja nueva. Normalmente escribiría sobre las noticias, pero me siento desinformado ahorita. Los medios están pendientes de la tragedia[za] que afectó a Haití [El país más pobre de América] o de algún político que cada día miente más [Francis Allison, Gracía i muchos otros] o de alcaldes i casos de discriminación [Masías, el de Miraflores], en fin, lo de siempre.

Lo único que me salva son situaciones como la de ayer. Cumpleaños de mi prima i ahí, a mi lado i sonriendo [lo mejor de todo] la musa real más buena [i buenota] de todas comiendo gomitas con una falda juguetona que no sé por qué exactamente me dio hambre [jaa]. Y luego, ella, al final, con el cariño más sincero i tal vez más genuino [harta genuinidad :D ] que yo he podido percibir, me abrazó innumerables veces que parecieron ser las innumerables veces más innumerables i deliciosamente innumerables que he sentido en mi vida.

En ese cumpleaños entre tanto primo i tanta gente desconocida, recordé que no he terminado un trabajo literario pactado con mi socio en estas cuestiones: Lord. Todavía no hemos compartido nuestras versiones de “Párrafo a Párrafo” para luego poder corregirlas, aumentarlas, hacerles un extreme-makeover.

Pero, bueno, eso ha sido hasta ahora el aburrido día sábado, mientras estoy en una computadora ajena, sintiéndome ajeno a cualquier otra cosa que no sean esos abrazos, en los que yo me sentía, por fin, feliz.

 

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