Carta de Carlos Quiñones –y no Charlie Simons- dirigida a Lord, el Sir Poeta

A modo de despedida.
Estimado Y.G.M.L:
Seamos sinceros desde el principio. La hipocresía es odiosa. Ambos sabemos que me voy a España en una semana i que no se tiene claro mi futuro, si volveré o si tendré si quiera la oportunidad de volver. Por eso hoy, que he despertado pensando en que es un día odioso, he comprendido también frente al espejo que usted es de los pocos amigos que me quedan, de esos que –cuando se debe- se cuentan con los dedos de una mano.
Por si se lo ha preguntado, yo sí creo que somos amigos. Y por varias razones. Porque hemos ido a fiestas juntos, porque hemos reído juntos, porque nos hemos divertido juntos, en fin porque hemos hecho varias cosas juntos, pero lo más importante sucedió hace pocas semanas. Normalmente, cuando yo tengo una de mis crisis, no tengo ningún tipo de soporte, estar alejado de mi musa no me permite una fácil recuperación en los momentos tristes o en los momentos difíciles, i eso cambió cuando, como una fatal medida, había tomado la decisión de parar con la pluma, renunciar a la prosa, la narración i al verso i a la poesía, dejar de escribir, abandonar la Literatura i entonces usted, como nunca lo había oído (o leído para ser precisos), se plantó fuerte y me dijo literalmente que me deje de huevadas, que las cosas por las que me estaba preocupando pasarían si me dejaba de esa actitud algo dócil i demasiado sensible hasta para mí. Eso es algo que solamente un amigo haría.
Y usted lo hizo.
Yo creo que usted i yo tenemos algo así como un contrato implícito, algo que nos hace cómplices, algo que nos dice que podemos confiar en el otro sin el miedo de ser, necesariamente, juzgados
.
Si escribo esta carta es porque, hombre, déjeme admitirlo, se le va a extrañar cuando esté lejos. Si escribo esta carta, también, es porque el cariño merece ser expresado i, dado el caso, mejor es expresarlo con una carta. Si escribo esta carta es porque conociéndolo debe estar ocupado en su ingreso a la UNI i ahorita, que son las diez i media de la noche no podré pasar por su casa sin ser un claro estorbo. Hablando de estorbos, ¿tu hermano sabe que me voy?
Bueno, no nos extendamos, no nos pongamos sentimentales. A usted yo lo estimo i quiero que lo sepa i que lo recuerde. Gracias a usted se ha podido soportar los últimos días.
Suerte con todo.
Gracias por todo.
Cuente conmigo.
Carlos.
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