Repartición de Bienes

"... Y a mi esposa 15,6 MB gratis de mi sitio web."

Yo no estoy muerto y esto no es un testamento.

Yo estoy en España y tengo la obligación de repartir las cosas que dejé en Perú por una cuestión de cuidado y precaución. Empecemos:

Mi inexistente casa-club del árbol se la dejo a mi sobrinito, quien le dará un mejor uso que yo, pero eso sí si le hace algún cambio (sobre todo si le quita lo inexistente) será excluido de mi testamento.

Mi biblioteca se la dejo a mi hermana, quien podrá poner en bolsitas de Ziploc los libros valiosos que quiera. Sobre todo aquel de Cortázar y ese otro de Ribeyro.

Mis últimas gomas compradas se las dejo a mi mamá porque era inevitable que las encuentre y porque no quiero que vuelva a comer toffies. Son una golosina dolorosa y que genera cansancio, hombre.

Mis fotos se las dejo a alguien que no sea mi hermana porque ella se encargará de fotoshopearlas y me pondrá vestido y me dibujará corona y me llamará la Reina de la Primavera Generación ’93. Y eso no lo puedo permitir.

Mis manuscritos no se los dejo a nadie porque me los traje. Le dije a mi hermana que para qué me los iba llevar, a lo que ella contestó que para qué los iba a dejar. Ese me pareció un argumento suficientemente convincente.

Mis polos viejos se los dejo al loco Beto. Sí, al del parque del Fátima. Búsquelo alguien por Huandoy por favor. Díganle que es de parte de Charlie el KeyMaker, él entenderá.

Mis medias las dejo a las empresas exterminadoras de ratas.

Mis billetes falsos se los dejo a SirPoeta para que la Policía le caiga a él.

Mis lentes rotos se los dejo a la señorita Fabiola, que me los pidió cuando se enteró de que se habían roto y, claro, luego se rió.

Mis lentes rotos se los dejo a Natalia, mi musa, porque Fabiola, de seguro, se olvidó que me pidió los lentes.

Mi pasado secreto se lo dejo a mis tres profesoras quienes de seguro lucrarán con ello e inventarán más de lo debido.

Mi club de fans se lo dejo a BunnyRabbit que ya quisiera tener uno propio. Já. Chúpate esa mandarina.

Mi cuenta del banco se la dejo a SirPoeta porque él está misio y yo también.

Finalmente (es que no son muchas cosas, tampoco, pe) le dejo el deber de quererme, de mimarme, de cariñarme a distancia a mi familia, a Daniela, a Isabel, a Sabina, a Natalia (mi musa olvidadiza), a la Srta. F, a la Srta. S, a Brandy, a la loca de la muñeca de plástico, a Carla, a su prima Yomara, a Indirita (la linda diosa egipcia) y a cualquier otra loca que se quiera meter en el montón.

He dicho.

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