de nostalgia y otras cosas (II)

Yo, esta vez, he traído conmigo un álbum de fotos. Un álbum de fotos que no recordaba haber traído siquiera a España. La tapa azul estaba vacía salvo por una inscripción en la esquina: “Flashes”. Las fotos están ordenadas cronológicamente y empiezan en el 2007. De aquel año no hay muchas fotos porque comienza desde noviembre. En las fotos del 2008 encontré esta foto:

Yo enternado, como en pocas ocasiones y ella riéndose conmigo de mí, atrás, mirándome con cariño

Ella es Cynthia y ella era la enamorada de César en ese entonces. Detalle que expongo como continuación de la parte I. Ella fue la primera chica de la que me enamoré por completo y que, creo, fue una de las razones por las que empecé a escribir. Y no, no escribía de amor; me la pasé mucho tiempo escribiendo, más bien, sobre frustración.

Dejando eso de lado, considero siempre oportuno que ella ha sido una gran amiga y sería adecuado decir que con ella entendí qué era la amistad y ser capaz de hacer lo mejor por otra persona que sabes será capaz de hacer lo mismo por ti. Ella aguantó mi manera de ser: mis demonios, mis placeres y mi humor. Ella entendió que yo lo hacía todo por amor y que solamente necesitaba alguien que me acompañe.

Es así como ella se convirtió en mi acompañante y, aunque me cueste un poco decirlo, en una de las chicas de las que siempre estaré enamorado. Yo me enamoré de ella porque había algo en el color claro de su piel que me tentaba a recorrerla completa de arriba abajo. Me enamoré de su risa y de cómo me miraba, de cómo me hablaba al oído y de cómo me daba la mano. Ella es y será mi amiga a pesar de todo. Pero siempre diré que estoy enamorado de ella.

Lo descubrí ahora que vi otra de sus fotos. Esta no estaba en mi álbum, estaba en el perfil de Hi5 de alguna de sus amigas o primas, no lo sé. Quería ver cómo está ahora y me encontré con esta foto magnífica. Me quedé lelo cuando la vi, como cuando descubrí que por Cynthia yo sentía algo muy fuerte. Me di cuenta que la extraño más de lo que tenía pensado extrañarla (tenía como visión no extrañar mucho, forzarme a dejar ciertas cosas en un baúl y no abrirlas… parece que no sirvió de mucho). Pensé que tal vez sería porque la vi directo a los ojos y siempre su mirada me ha asombrado y, casi siempre, he escogido desviar la mirada para no caer en un hechizo o en un viaje sin retorno (es casi como una droga). Y es que en sus ojos está la belleza de miles de años de belleza. En su mirada algo cansada está la luz que acompaña al que vive en el encierro, la esperanza de que más allá hay vida.

Cynthia, ¿cómo te encontré?, ¿cómo dejé que fueras parte de mí? Más precisamente, ¿cómo dejaste que yo fuera parte de ti?

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