radiografía (V)

La muchacha.

Ella era mucho. Y mayor que yo. Llegó como canción que de manera aleatoria se sintoniza en la radio y llegó también demasiado fuerte quizá.

Nos quisimos un montón y también hicimos de hidrometeoros que no dejan de precipitarse hasta que ya no fuimos lluvia y caímos en un abismo.

Ella estaba y yo ya no era.  Yo la quería, pero no sabía quererla. Y ella quería quererme todo y de verdad, pero yo no podía.

Era raro, complicado y se sentía tan incorrecto. El fin de semana perfecto tenía forma de pecado; de traición, si así me entienden.

Y ya, se terminó, porque ella, como yo creí que haría, se aburrió de que yo no sepa nada nunca y de que todo sea una duda constante. Porque incluso ella sabe en el fondo que siendo frágil me dejé llevar, y la cercanía, la proximidad y la realidad me dieron las ideas equivocadas que ella temía.

No viví lo suficiente antes de ella y no fui responsable en su durante. No la lastimé (al menos eso creo), pero sin duda la decepcioné al no poder ni saber amar plenamente.

Ella está mejor sin mí y yo estoy mejor  descubriendo en realidad quién soy. Un crío todavía.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s