Inmaterial

Nuestras acciones son reacciones de una irrompible cadena de sucesos. El futuro solo es una secuela, a veces no deseada, de nuestro pasado. Y el presente solo nos permite visualizar la transición de esta. He ahí donde nace una frase condicional en pasado junto con el constante lamento de que todo pudo ser mejor.

La luna me sonríe y otra estrella aparece. Solo abro los ojos para observar como su brillo se ve opacado por una nube gorda y negra. La brisa se encarga de acomodarla en el lugar perfecto, exactamente donde me deja en oscuridad. Se dejan de escuchar los ecos de noctámbulos pasos y la pequeña plaza se entierra solita en el silencio. Los faroles pierden fuerza, la luz se atenúa y hasta la virgencita parece dormir. Todo se presta para recordar.

Recuerdo que solía vivir de los recuerdos. Estos te  motivan, te estimulan, te fortalecen, te invitan a actuar. Son los que alimentan a la voluntad. Un recuerdo es más que un pensamiento. Un recuerdo es un universo  encapsulado en la mente, que (mayormente) se libera sin previo aviso. Cierto sabor, algún aroma, una particular melodía, una sombra o un dibujo en el cielo e incluso el más mínimo movimiento sin sentido, puede generar un recuerdo. Rápido, fugaz y este sin advertencia alguna hacernos actuar. Otros recuerdos te persiguen, te acosan, te torturan. Parecen tomar conciencia propia y denuncian un pasado oculto a los ojos mortales. Y otros aún más malévolos; porque hay más malévolos, suelen citar con lujo de detalle no solo el quién, el cuándo y el dónde sino también el siempre torturador por qué.

Recuerdo que solía vivir de los recuerdos. Estos no se agarran, no cambian, no perecen. Solo se esconden para salir con más fuerza. Viví una vida basada de recuerdos, atada a una ley de acción y reacción; y me terminé convirtiendo en un recuerdo. Siendo solo un instante en el tiempo, en el ahora pasado que provoca una acción, el que concluirá con una reacción y solo está en etapa de transición.

La brisa de vuelta. La luna reaparece victoriosa y más estrellas se le unen. Los faros también quieren descansar, es hora de irse. Me despido de la pequeña plaza y por último de la durmiente virgencita, que al darle la espalda susurra: “Los recuerdos no tienen hogar, ahora eres inmaterial”

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7 comentarios en “Inmaterial

  1. Algunos dirán que sí, pero yo te juro que viviría de ellos para siempre, pues son los que me ayudan a levantarme y tratar de seguir luchando en esta maldita que día a día me aprisiona más y más, además apuesto a que moriría feliz, con una sonrisa esperando a que llegue el momento de dejar este mundo, muchos dicen que el cielo es como lo que tú hubieras querido ser o vivir, pero quien sabe, pero por lo menos los buenos recuerdos los tengo presentes todo el tiempo, mientras que los malos solo cuando algo me los recuerdan, pero procura pretender que no existen. Esa es mi forma de pensar.

      1. sabes ( y sé que lo sabes), debo admitirlo: TE EXTRAÑO MUCHO…. quizá algún día, no sé, pueda…. en realidad no sé……pude ver convertirse un 1% en un 100%… aveces, solo aveces, creo que las cosas mas dificiles son posibles…

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