True

Una caliente compañera me ayuda a sobrellevar la noche. Voluptuosa ella, pero no tan dulce como quisiera. Los minutos siguen corriendo y el calor sigue en aumento. La tomo entre manos y viendo su curiosa tonalidad al brillo de la oscuridad, la llevo a mi boca. La sensación es inequívoca, eran 3 cucharaditas de azúcar.

Me niego a abrir las cortinas. Creo que me iré desprendiendo de cada cosa que lleve puesta hasta que lo único que quede sea lo que realmente debo decir.

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