estoy harto

Necesito desahogarme y qué mejor rincón que este.

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Con el tiempo te das cuenta, después de la rabia de escuchar que tu país es denominado (incluso autodenominado) parte del tercer mundo, que eso del tercer mundo es un estado mental.

Este estado mental consiste en creerte que lo que digas no vale para nada, que lo que hagas no sirve y que dejes en manos de hombres que se aferran al poder con mentiras (una peor que la otra y así cada vez) la gestión del poder que crean tus manos al marcar una equis en una boleta electoral.

Yo sé que hay mucha gente sufriendo o que está harta, desesperada, desesperanzada. Yo sé eso. Yo lo he visto. Lo que no había visto antes es cómo quien está (dizque) gobernando cómodamente desde un sillón gigantesco y fumándose un puro se había encargado de degradar a esa persona a tal punto en el que ésta se encuentre sin salida.

Ahora comprendo también que tercer mundo son esas personas estoicas y reaccionarias que defienden a su candidato, que no se informan pero aún así opinan y defienden como si su obligación fuere a aquellos que amordazan visiones diferentes a las suyas. Ah, los partidistas. Ah, la irresponsabilidad social. Ah, la desidia generalizada.

Nada, absolutamente nada -y repito: nada- justifica que este grupo de maleantes tercermundistas que nos miran desde arriba implanten sus cambios ideológicos, sus cambios retrasados y sus medidas antidemocráticas. ¿Acaso cree alguno qu,e cuando la economía mundial se recupere, los conservadores dirán: ah, sí, es cierto, ya no es necesario privatizarlo todo, desahuciarlos a todos y vender al país como si de una atracción turística se tratase?

Francamente esto -todo- es una mierda. Estoy harto de que hasta ahora no seamos capaces de afrontar la situación y exigir nuestros putos derechos. Porque sí, también es eso cierto, que quien ve desesperación la aprovecha para sus propios fines y los mensajes realmente importantes se pierden entre tanto humo. Tu país no es solamente un mundial de fútbol, ni una historia que tienes mal aprendida, ni el vino, ni mucho menos. Tu país es más bien tu constitución. Y si a tu constitución y a tus leyes se las pasan por los huevos como vienen haciendo desde hace ya buen tiempo los gobernantes de turno, entonces están haciendo lo mismo contigo.

El tercer mundo es quien se aferra a la esfera política de un sistema podrido. Eso es.

Y yo estoy harto.

Publicado originalmente en: Pastillas de Colores.

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