Fuck the king

¡Tú eres para mí la Reina en d8 y  yo soy el Peón en d7! (E. Gufeld)

En lo personal prefiero estar en el bando de las negras, y si eso implica tener un 31.7% de probabilidad de vivir una larga vida, con tal de proteger a mi reina, creo que muy bien eso vale la pena.

Curioseando por la red encontré este interesante post en quora, donde la cuestión es simple y bien nos viene a caso. La probabilidad de supervivencia de cada pieza de ajedrez. Si la vida se va desarrollando en el tablero y andamos en casillas, qué piezas vendríamos a ser. Si un caballo está en la casilla adecuada, puede pasear todo el tablero sin repetir espacio visitado. En una posición cerrada suele ser de mucha ayuda, aprovechando las pequeñas aberturas que crean los avances de peones. El alfil solo tiene un camino a seguir, ya seas de la luz o la oscuridad. Su labor sosteniendo una posición al combinarse con un peón es importante. Rápidamente pueden pasar de la defensa al ataque, y en los finales de juego pueden resultar decisivos. Se dice que cuando uno es amateur en el ajedrez, te gustan los caballos; cuando tu nivel de juego crece, los alfiles son lo tuyo.  Una torre ¿Quizás? Imponente, arma pesada de guerra, tomando toda una columna si se lo propone, pero que cuyo potencial se ve confinado a una esquina del tablero esperando a ser liberado. Teniendo una labor secreta; y el rey lo sabe.  Alguien más audaz dirá, yo quiero ser un peón, sin mí nadie podría hacer, querer, soñar con algo. Ya habéis oído, “Un peón es un peón” ¿Quién quiere una torre cuando puede tener en cambio 3 peones coordinados?  Además, quién podría personificar mejor las vicisitudes de la vida, los pequeños pasos, la ilusión con la que se va al campo, el sueño de participar en la victoria, o el paraíso de la 8va casilla.

Y aquí es donde entra Oliver Brennan quién escribe un código y toma 2.2 millones de partidas de torneos para arrojar estos datos. Alguien se inspiro y creó una animación donde se va viendo la masacre que va ocurriendo mientras pasan los turnos.

Y ya no quiero ser el peón. (Click para la animación)

El rey como es obvio tiene el 100% de supervivencia, ya que una vez que es capturado el juego termina. Y mientras hacía un minuto de silencio por el peón d2 descubrí la realidad.

Somos los que enviamos a peones a su muerte, y que nos escondemos tras un enroque protegidos por una torre, un caballo, un alfil en fianchetto y los que tienen el descaro de enviar su pieza más valiosa al ataque sin más, la dama, nuestra hermosa reina que morirá antes de darnos en manos enemigas. Aquellos que solo salen cuando el páramo se ve desierto, y vamos caminando por los cuerpos tendidos de los desafortunados que no pasaron los 40, 50, 60 movimientos.  Somos el rey, que tan cobardemente no puede vérselas cara a cara con su enemigo  declarado. Ese rey que gobierna sobre nada.

Fuck the king.

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